
En moda, una tendencia puede explotar en cuestión de semanas: se vuelve intensísima y luego se quema igual de rápido. En relojería, el ritmo suele ser más lento. Por tiempos de producción y costos, muchas marcas prefieren observar primero si una tendencia tiene futuro antes de subirse a la ola. Pero cuando una corriente demuestra que aguanta, puede cambiar de verdad el rumbo de la industria.
Aunque las tendencias se muevan distinto en relojes, casi siempre nacen de las mismas fuentes que en otros sectores: cultura pop, tecnologías nuevas (o cada vez más avanzadas) y el “regreso” cíclico de ciertas estéticas. Las celebridades también influyen: pueden disparar el interés —y el valor— de estilos, marcas y modelos (ahí están el Daytona “Paul Newman” o el más reciente “John Mayer”). Por otro lado, la tecnología amplía lo posible: hace la relojería más accesible y abre la puerta a materiales y procesos que antes no se usaban. Al final, las tendencias afectan todo: tamaño, forma, colores de esfera y hasta el tipo de reloj que se lleva, pasando de deportivos de acero a relojes de vestir más elegantes.
Para entender qué está marcando el pulso ahora mismo, se consultó a voces reconocidas del mundo relojero (“Watch Illuminati”) y se identificaron varias tendencias clave. Aquí van las que aparecen en este fragmento, junto con la pregunta importante: ¿son moda pasajera o vienen para quedarse?
Formas de caja poco comunes

En los últimos años, las cajas se han vuelto más atrevidas y menos tradicionales. “Unconventional case shapes are having a moment: Space One, Berneron, Toledano & Chan, and Anoma have gotten tons of attention from the collector community for their striking case shapes,” says Kathleen McGivney, CEO of the famed watch get-together community Redbar Group. “What’s interesting is that all these pieces have adopted different designs; there’s little form or consistency. This isn’t a trend towards tourneau (meaning barrel-shaped) or octagonal cases; it’s a trend towards creating cases that we’ve never seen before.”
La idea es clara: no se trata de que “ahora toca” la caja tonel o la octagonal, sino de probar siluetas nuevas que realmente se sientan distintas. Estas marcas están metiendo personalidad en una industria donde, por años, solo unas pocas propuestas se atrevían a salirse del molde. “As someone who has always liked the Cartier Crash, I love that there are brands out there taking the risk of putting out something with case shapes that vary from triangular (Anoma A1) to asymmetrical brutalism (Toledano & Chan B/1) to Dali-esque (Berneron Mirage) to downright out-of-this-world wrist spaceships (Space One’s Jumping Hour and Worldtimer models),” McGivney says.
En algunos casos, parecen más “objetos” o piezas de diseño que un reloj clásico: casi como si fueran relojes sacados de una película de ciencia ficción. Marcas como MB&F llevan tiempo demostrando que lo raro, lo excéntrico y lo experimental también tiene espacio en la relojería moderna; lo nuevo es que ese salto, antes más de nicho, está llegando con más fuerza a un público más amplio.
Esferas de piedra

Las esferas de piedra no son una novedad absoluta. Desde hace años se han visto materiales como opalina, lapislázuli e incluso meteorito. “Stone dials used to be the preserve of fabled brands like Piaget, Vacheron Constantin, and Rolex,” says Andrew McUtchen, founder of the watch publication and shop Time+Tide. “The ‘Warhol’ from Piaget is a TV-shaped delight—pure disco-era glamour. Onyx-dial Day-Dates in yellow gold from Rolex remain peak elegance.”
Lo que sí está cambiando es que este tipo de esferas está ganando terreno “más allá del lujo intocable”. Antes, por costo y dificultad, eran mucho menos accesibles. Hoy, con métodos de producción más eficientes, ya se pueden encontrar opciones por debajo de los $2,000. “It’s great to see more accessible examples now from brands like Baltic and Furlan Marri,” McUtchen says.
Además, hay un factor emocional fuerte: no existen dos piedras iguales. Eso hace que cada esfera tenga vetas y patrones propios, y que el reloj se sienta realmente único. “Just look at Rolex’s striated, sexy ’Tiger Iron’ GMT-Master II, with its vicious streaks of iron deposits slashing across the golden tiger eye. Every single dial is different,” McUtchen says. Ahí está el gancho: individualidad, textura, sensación de pieza irrepetible. “It’s your watch and only your watch,” he says.
“Strap hacking” (cambiar correas para transformar el reloj)

Aunque no todos lo mencionen directamente, es una tendencia difícil de ignorar: cuando un reloj aburre, muchas veces no hace falta cambiar de reloj… basta con cambiar la correa. Un color nuevo o un material distinto puede darle una personalidad completamente diferente.
Este “truco” se ha vuelto cada vez más común, y figuras mediáticas como Kevin O’Leary (con su famosa correa roja) lo han puesto todavía más en conversación. Al mismo tiempo, marcas especializadas en correas se han vuelto expertas en crear opciones pensadas para modelos específicos: desde alternativas para personalizar un MoonSwatch hasta correas de caucho o nailon para relojes que tradicionalmente se usan con brazalete metálico.
Lejos de resistirse, muchas marcas están abrazando la personalización y desarrollando sistemas propios de correas de cambio rápido. Cada casa tiene su mecánica, pero la gran ventaja es evitar herramientas y hacer el cambio más simple. Un ejemplo: Vacheron Constantin ya entrega varios modelos Overseas con varias correas de serie, y permite intercambiarlas con solo presionar un botón.